Varilla del brasier: por qué se sale por la punta y cómo arreglarla

La varilla del brasier casi nunca se parte: se sale, y siempre por la punta. Por qué pasa y cómo se arregla. No va cosida: va suelta dentro de un canal de tela, con un capuchón de plástico en cada punta. La lavadora, la secadora y una copa chica la empujan contra las puntadas que cierran el canal, y cuando el capuchón se daña, el metal pelado las corta. Se arregla empujándola de vuelta, cerrando el canal con puntadas de lado a lado un poquito más allá de la punta y cosiendo encima un parche de tela tupida. Para que no vuelva: a mano o en bolsa de malla con los ganchos cerrados, y nunca en la secadora. El curso de patronaje y confección de lencería está en Textti; el enlace está en el perfil.

Lo que se dice en el video

¿Por qué la varilla siempre se sale por la punta, y nunca por la mitad? Lo normal es pensar que se partió, y botarlo. Pero casi nunca está partida: se salió, porque nunca estuvo cosida. Va suelta, dentro de un tubito de tela que corre por debajo de la copa: el canal. Es un poco más largo que ella, para que se acomode cuando te mueves, y en cada punta lo cierran unas puntadas apretadas: la presilla. Y la varilla lleva en cada punta un capuchón de plástico, para que el metal no corte. Cada vez que te mueves, la varilla se dobla un poquito y su punta empuja la presilla. Pero hay tres cosas que la empujan mucho más duro. Uno: la lavadora. El brasier se enreda con la ropa, se dobla, y en cada vuelta la punta vuelve a empujar la presilla. Pero la segunda es peor. Dos: la secadora. El calor y las vueltas dañan el capuchón, y cuando se cae, queda el metal pelado. Y si el canal se encoge, aprieta la varilla contra la presilla todo el tiempo. Y la tercera casi nadie la revisa. Tres: la talla. La varilla va sobre las costillas, rodeando el pecho. Si la copa te queda chica, se monta encima, se abre con cada paso y empuja sus puntas. Mírate el centro del brasier: tiene que quedar plano, pegado al cuerpo. Así que se sale por la punta porque ahí es donde choca, una y otra vez, contra el final del canal. Sin capuchón, el metal corta la presilla, y sale. Para arreglarla, empuja la varilla de vuelta al canal y ciérralo con puntadas apretadas, de lado a lado, un poquito más allá de la punta: la varilla necesita su juego. Encima, cose un parche de tela tupida. Y si la varilla está partida, no hay parche que valga: toca cambiarla por una igual. Para que no vuelva a pasar: lávalo a mano, o en una bolsa de malla con los ganchos cerrados, y nunca en la secadora. Y si quieres coser tus propios brasieres, el curso de lencería que encuentras en Textti va del patrón a la confección. Guárdalo para la próxima vez que te chuce.

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